24/01/2012
La carrera del Glorioso
Han pasado cuatro años y un Rey desde la fabulosa hazaña de Blas de Lezo en Cartagena de Indias. Reina ahora en España Fernando VI tras la muerte de en 1746 de su padre, Felipe V. España es un animal herido y cansado, pero todavía resulta un contrincante temible. Su fuerza se sustenta en una poderosa armada mandada por marinos ejemplares que mantienen expeditas las rutas del Mediterráneo Occidental donde fomentamos una muy provechosa relación comercial con el reino de Nápoles. También con las Filipinas, donde el comercio y la comunicación es permanente. Y, naturalmente, con los distintos virreinatos americanos.
Hay unas pocas vidas que solo se comprenden si se narran desde su muerte. La de Lope de Aguirre es una de ellas. De manera que podríamos decir que todo comienza cuando muere arcabuceado por sus hombres y descuartizado y devorado por los perros poco después. Su cabeza exhibida en una caja de acero en la plaza de Tocuyo, para aleccionar a la concurrencia. Derrumbados hasta los cimientos las casas en las que moró. Los campos de labranza que cultivó, roturados y sembrados con sal.